¿Qué sentido tiene correr?

Yo corro, tú corres, él corre. Todos corremos de un lugar a otro cumpliendo horarios, compromisos y responsabilidades diversas. Para muchos de los habitantes de una gran ciudad, la vida puede asemejarse a una maratón diaria interminable y extenuante.
Rabi Nájman de Bratzláv (1772-1811), líder del jasidismo en Podolia y Ucrania, y bisnieto del fundador de esa corriente Rabi Israel Ben Eliézer (1700-1760), contó lo siguiente:

Cierta vez, desde su ventana que daba sobre la plaza del mercado, vio a uno de sus seguidores, un tal Jaikel que parecía apurado. Lo interpeló y lo invitó a que viniera a verlo.
- "Jaikel, ¿has visto el cielo esta mañana?"
- "No Rabí" - respondió su discípulo.
- "¿Y la calle, Jaikel, viste la calle esta mañana?"
- "Si"- "Y ahora, ¿todavía la ves?
- "Si Rabí, la veo."
- "Dime lo que ves."
- "Gente, caballos, carretas, mercaderes agitados, hombres y mujeres que van y vienen; eso es lo que veo."
- "Jaikel, Jaikel ... dentro de 50 años, y dentro de 100 años, habrá acá mismo una calle como ésta, y otro mercado semejante a éste. Otros carruajes llevarán a otros mercaderes para comprar y vender otros caballos. Pero yo no estaré aquí y tú ya no estarás aquí. Entonces te pregunto: ¿qué sentido tiene correr, si ni siquiera tienes tiempo para mirar el cielo?"

En verdad qué sentido tiene todo si no disponemos un tiempo para ser, para cultivar nuestras potencialidades, para atender nuestras necesidades espirituales. Que sentido tiene todo, si no tenemos tiempo para disfrutar el milagro de estar vivos, la belleza de la naturaleza, y el compartir nuestra vida con las personas que amamos. De eso se trata el Shabat. Es un día para dejar de correr y para buscar lo que da sentido a todo. Es el día para buscar la paz con nosotros mismos, la paz con nuestro prójimo, la paz con la naturaleza y la paz con Dios.

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