Rosh Hashana 5769

Hoy, cuando salga la primera estrella, va a estar empezando un nuevo año.

Por eso, queremos compartirlo con todos ustedes.

Hoy, a las 19hs. en Bet-El.


Shana Tova para los talmidim actuales, para los ex-talmidim, para los futuros talmidim y para todas las familias de Talmud Tora Bet-El.

El שנה טובה más grande!


Año nuevo y dulce

Aunque creo que se tomaron en serio la parte de dulce!

Rosh Hashana 5769

SABIAS QUE…

…En Rosh Hashaná se va a cumplir 5769 años desde que Di-s creó el mundo. A pesar que es un día festivo, nos dedicamos a la plegaria porque Di-s está juzgando al mundo.


…En Rosh Hashaná Di-s creó al primer hombre Adam. Es llamado así porque Di-s lo creó de la tierra (en hebreo tierra se dice adama).

… El viernes de la creación fue un día muy movido:
Adam fue creado el día viernes.
En ese día Di-s lo puso en el Gan Eden
Di-s le advirtió a Adam que no coma del fruto prohibido
Adam comió del fruto prohibido Di-s lo juzga a Adam y lo perdona. Por eso todos los años Di-s juzga al hombre en Rosh Hashaná como lo juzgó a Adam en ese día.

… porque se escucha el Shofar en Rosh Hashaná
1) Así como la coronación del rey va acompañada por el toque de trompetas, en Rosh Hashaná se toca el shofar para proclamar a Di-s como rey del Universo.
2) El shofar nos llama a volver al camino del bien y despierta los corazones de todo judío para acercarse a Di-s.
3) En recuerdo a Matan Tora (Entrega de la Torá), que fue cortejada por el toque del shofar. Así recordamos que debemos cumplir con todos los mandamientos.

... Rosh Hashaná se festeja 2 días tanto en Israel como fuera de Israel. A diferencia de otras fiestas como Pesaj que en Israel se hace un solo Seder y fuera de Israel 2.

12 segundos...

En una convención americana, en la cual comparecieron neurologos de todo el mundo, 20uno de los principales tópicos fue el fenómeno de personas que se desmayaban en el instante en que se levantaban de la cama. Una de las oradoras, fue la Profesora Linda Mc Maron, de Inglaterra. Ella hizo una prolongada palestra, al respecto de su estudio en este campo. Explicó que después de muchos años de estudio e investigación sobre el tema, llegó a la conclusión de que este tipo de desmayos, es causado por la rapida transferencia entre la posición de acostado, a la de quedar de pié. La Profesora Mc Maron, dice que demora 12 segundos, para que la sangre fluya de los pies a la cabeza. Por lo tanto, cuando una persona se levanta rápidamente, la sangre es transportada muy rápidamente al cerebro, lo que resulta en un desmayo. Sugirió que cada persona, aun a los que no tengan tendencia a desmayarse, se sienten en la cama, al despertarse y contasen lentamente hasta 12, para evitar estos malestares, languidez o desmayo.

Su discurso fue muy aplaudido.

Otro profesor, un judío religioso, pidió permiso para hablar y dijo: Para nosotros los judíos, tenemos una antigua tradición de millares de años(*) decir una oración de agradecimiento al Creador del Mundo, por concedernos la oportunidad de un nuevo día de realizaciones. La oración es dicha inmediatamente después de despertarse, mientras se está en la cama, acostado o sentado. Hay doce palabras en esta oración y si la persona lo dice lentamente y con concentración, lleva exactamente doce segundos para decir las doce palabras y a continuación lo recitó lentamente en hebreo: Modé aní lefanécha, Mélech chai vecayam, shehechezárta bi nishmati bechemlá. Rabá emunatêcha. (Soy grato a Ti, o Rey vivo y eterno, por haber restaurado dentro de mí, mi alma con misericordia. Grande es Tu confiabilidad.)

El auditorio se levantó e irrumpió en aplausos, que retumbaron por todo el salón. Esta vez era para el Creador del Mundo.

Tal vez, cada uno de nosotros, también deba aplaudir todas las mañana, luego de recitar 'Modé aní'


(*) En el Talmud, en el tratado de Guitin 70a, dice que aquel que se levante rápidamente, apenas se despierte, corre riesgo de vida.

Salmo 27!

Durante todo el mes de Elul, leemos este salmo al finalizar la tfila...te pusiste a leer lo que dice??

27:1 Ad-nai es mi luz y mi salvación; ¿ De quién he de temer? Ad-nai es la
fortaleza de mi vida ¿ De quién he de atemorizarme?
27:2 Cuando se acercan malhechores hacia mi para destruirme, ellos mis
adversarios, tropiezan y caen.
27:3 Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque
contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado.
27:4 Una cosa he demandado a Ad-nai, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de
Ad-nai todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Ad-nai, y para inquirir en su templo.
27:5 Porque El me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; Me ocultará en lo reservado de su morada; Sobre una roca me pondrá en alto.
27:6 Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean, Y yo
sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; Cantaré y entonaré alabanzas a Ad-nai.
27:7 Oye, oh Ad-nai, mi voz con que a ti clamo; Ten misericordia de mí, y
respóndeme.
27:8 Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Ad-nai;
27:9 No escondas tu rostro de mí. No apartes con ira a tu siervo; Mi ayuda has
sido. No me dejes ni me desampares, D's de mi salvación.
27:10 Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Con todo, Ad-nai me recogerá.
27:11 Enséñame, oh Ad-nai, Tu camino, Y guíame por senda de rectitud A causa
de mis enemigos.
27:12 No me entregues a la voluntad de mis enemigos; Porque se han levantado
contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad.
27:13 Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Adonai en la
tierra de los vivos!
27:14 Aguarda a Ad-nai; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Ad-nai.

Contamos con vos!

Desde hoy, en la columna de la izquierda, agregamos la opción "Contamos con vos!" Un espacio para que puedas mandarnos aquel texto que leiste, aquella imagen que guardaste en la compu. De todo lo enviado, iremos subiendo al blog a medida que pasen por el proceso de selección.
Qué esperás para ser parte?

Los 13 atributos de D's

"Y pasó Adona-i delante de él, y proclamo: Adona-i; Adona-i; D'os misericordioso y clemente; no se enoja rápido; y tiene gran benevolencia y verdad; guarda la benevolencia para miles (de generaciones); perdona la transgresión, la rebeldía y el pecado; y absuelve…" (Éxodo 34:6-7).

La enumeración y explicación de los Atributos sigue la opinión generalmente
aceptada de Rabbeinu Tam, que se encuentra en Rosh Hashana (17b).

(Nota: Los primeros dos Atributos se basan en que aparece duplicado el
"Nombre", "Hashem". "Hashem" no es en sí mismo un Nombre de D’s, sino que
significa simplemente "El Nombre". Se utiliza aquí en lugar de Uno de los
Nombres de D’s en particular porque no se nos permite mencionar, ni siquiera
escribir, ese Nombre, excepto en el pergamino de la Tora.)

1. Hashem. Este Nombre denota misericordia. D’s es misericordioso ante una
persona que peca, aunque sepa que el mal permanece latente en la persona.

2. Hashem. D’s es misericordioso cuando el pecador ha ido por el mal
camino.

3. E-L. Este Nombre denota poder. La misericordia de D’s a veces supera el
grado indicado por el nombre Hashem.

4. Rajum. Compasivo; D’s reduce el castigo del culpable y no expone a las
personas a la tentación extrema.

5. ve-janun. Y Misericordioso, aun con los que no lo merecen.6. Erej Apaim. Lento para el enojo, para que el pecador pueda recapacitar durante mucho tiempo antes de que sea demasiado tarde. (Rav Moshe Cordovero en "Tomer Devorah" describe a D’s como un "Melech Ne'Elav",un "Rey Insultado", cuyos súbditos lo desobedecen, y sin embargo Él los mantiene con vida.)

6. Ve-Rav Jesed... Y Abundante en Bondad…, hacia los que carecen de
méritos personales. Además, si la balanza del bien y el mal está equilibrada, Él la inclina hacia el bien.8. …Ve-Emet. Y la Verdad; D’s nunca falta a Su palabra.

7. Notzer Jesed La-Alafim. Protector de la Bondad por miles de generaciones.
Los actos de los justos benefician a su descendencia durante muchos años.

8. Nose Avón… Perdona la iniquidad…; D’s perdona al pecador intencionado,
si se arrepiente.

9. …Va-Pesha… …y el pecado intencionado…. Aún a los que hacen enojar a
D’s deliberadamente se les permite arrepentirse.

10. …VeJataa. …y el error. Éste es un pecado cometido por descuido o apatía.

11. VeNaké. Y el que libra de pecado. D’s borra los pecados de los que se
arrepienten.

Rosh Hashana: Reflexiones sobre el pacto

Por el Rabino Joshua Kullok

A la vera de un nuevo año, suele ocurrir que dediquemos algún tiempo para reflexionar sobre los canales por sobre los que hemos encaminado nuestras vidas. Sopesamos acciones y omisiones, profundizamos en lo concerniente aquello que le da sentido a nuestra existencia, y balanceamos nuestros valiosos aportes en lo referente a la familia, la comunidad y la sociedad a las cuales pertenecemos. La marca de un nuevo año se presenta como tiempo propicio para el replanteo de paradigmas y para la invitación a los cambios que se crean necesarios. En este sentido, no es casual que nuestros sabios hayan entendido el nombre de Rosh haShana, el comienzo del año, como Rosh haShinui, el comienzo del cambio. Y si efectivamente Rosh haShana nos llama a profundas reflexiones y a potenciales cambios de enfoque, me parece que valdría la pena que aprovechemos la oportunidad.
Sabemos que el primer día del mes de Tishrei quedó establecido desde la antigüedad como día consagrado. Leemos en la Tora, que el primer día del séptimo mes debía ser día de descanso (vean por ejemplo en Levítico 23:24). Efectivamente, de acuerdo a lo que leemos en la Tora, Rosh haShana todavía no marca el comienzo del año, ya que éste comenzaba en el mes de Nisan, con la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto. Más tarde, nos encontramos con que el primer día de Tishrei aparece en nuestra tradición como uno de los cuatro comienzos del año establecidos por la Mishna (Tratado de Rosh haShana 1:1). Más aun: se nos detalla que en Rosh haShana, “todos los habitantes del mundo pasan delante de Él uno a uno, como está escrito: “Él formó el corazón de todos ellos; atento está a todas sus obras” (Salmos 33:15)” (Tratado de Rosh haShana 1:2). Vemos como con el devenir de las generaciones, Rosh haShana se fue construyendo paulatinamente alrededor de la imagen de todo el mundo pasando delante de Ds, quien sin dudas va revisando los actos de cada uno. Es por ello que otro de los nombres que esta festividad recibe es la de Iom haDin, el día del juicio. De esta manera, Ds vendría a personificar el Supremo Juez, mientras que cada ser humano ocuparía el lugar del acusado. No es casual, por tanto, que una de las frases centrales que han marcado a fuego la liturgia de este día, se encuentre en el famoso piut conocido como “Unetane Tokef” – piut que también cita y parafrasea el texto de la Mishna que justamente acabamos de mencionar. Frente al juicio establecido, y frente al veredicto inminente, el autor del piut nos aconseja:

“La Teshuva, la Tefila y la Tzedaka atenúan la severidad del veredicto.”

Todos conocemos la frase. Todos la hemos cantado alguna vez con profunda intención. Pero, ¿acaso terminamos de entender las implicaciones de lo que estamos diciendo?
El piut nos está confiando la receta para aspirar a un veredicto positivo. O, mejor dicho, el poeta nos aconseja realizar algunas prácticas concretas porque parte de la base de que el veredicto que nos merecemos es malo. No solo tenemos el día del juicio frente a nosotros, ni somos los acusados pasando ante los ojos del Juez, sino que también se nos está diciendo que nuestra sentencia es negativa. Parecería ser que al leer esta famosa poesía, el majzor nos está invitando a reconocer nuestra culpabilidad. Porque al reconocernos culpables, quizá exista la posibilidad de comenzar una frenética maratón de arrepentimiento, oración y justicia social contra reloj. Y si así fuera, tal vez podamos revertir nuestro veredicto. O endulzarlo.
Sutilmente, y casi sin darnos cuenta, hemos cambiado el foco de lo que respecta al juicio, a los malabarismos necesarios para recibir el castigo menos malo. Nos hemos olvidado del vínculo, para pasar a pensar sobre la dialéctica de los premios y los castigos. La Teshuva, la Tefila y la Tzedaka ya no son buenas acciones que nos ayudan a reforzar vínculos sociales y espirituales ni a cambiar las estructuras del mundo en el que vivimos, sino que se transforman en el medio para evitar un fin – el veredicto – que no deseamos. Paradójicamente, en el mismo día del juicio, podemos terminar perdiendo el equilibrio en la balanza.

Podríamos afirmar que lo que nos ocurre con los premios y los castigos en Rosh haShana, abarca no solo dos días del año sino la manera en la cual nosotros vivimos nuestras vidas. Nuestra mayor preocupación gira en torno de las utilidades que podemos extraer de la realización de tal o cual acción. Nos movemos pensando en los premios, y llegamos a amenazar a seres queridos con toda clase de castigos (téngase a bien recordar la famosa frase: “a la cama sin postre”).
Así también la relación que establecemos con la Tradición de Israel, o con el mismo Ds. Muchas veces nos encontramos con teologías que proponen la adopción de las mitzvot como una garantía para ganarnos una futura estadía en el Jardín del Edén, y la práctica de la normativa judía (o halaja) como precaución contra todo tipo de catástrofes. También hemos sabido escuchar las voces que dicen que luego de tal o cual tragedia, la culpa recae de manera cuasi reflexiva sobre el sufriente, debido a fallas técnicas en la escritura de algún texto consagrado o a errores en la realización de alguna práctica milenaria. Sería muy inocente intentar desentenderme de la gran cantidad de textos dentro de nuestra tradición que propician tales acercamientos y teologías. Sin ir más lejos, el segundo párrafo del Shema, el cual los judíos leemos dos veces por día, nos habla de los beneficios del cumplimiento y los riesgos del transgredir. Pero así como no podemos desentendernos de estos textos, también debemos saber que nuestras fuentes registran enseñanzas y horizontes que nos proponen espacios diferentes. En dos mishnaiot clásicas dentro de Pirkei Avot – por citar algunos ejemplos – podemos leer:

No sean como siervos que sirven a su amo a fin de recibir una recompensa; sean como siervos que sirven a su amo sin intenciones de recibir una recompensa.” (1:3)
“No hagas [de las palabras de la Torá] una corona para engrandecerte en ellas, y no una pala para cavar con ellas.” (4:5)

Es evidente que Pirkei Avot reconoce que en la misma época de la Mishna, muchos servían al amo (léase: Ds) con intenciones de recibir recompensas, y muchos estudiaban Tora a fin de crecer en títulos y honores. Más aun: mil años después, en la época del Rambam, muchos seguían acercándose a la Tradición Judía de esta manera, al punto tal de que Maimonides escribe claramente en su comentario a la Mishna (Introducción al Décimo Capítulo del Tratado de Sanedrín, conocido como “Jelek”) que el sistema de estudio y cumplimiento en base a premios y castigos es algo absolutamente repulsivo, y que en su lugar debemos volver a generar las estructuras contextuales que inviten a los integrantes del pueblo a estudiar y/o cumplir con lo escrito en la Tora y la Halaja “lishmá,” es decir: por amor a lo que allí está escrito, y no con la esperanza de recibir algún premio a la buena conducta.

Es por ello que el día del juicio también puede ser concebido como el día del pacto. Es por ello que si antes decíamos que Rosh haShana es un buen tiempo para la reflexión, es entonces buen momento para el replanteo y el cambio. Los juicios humanos dependen mucho de las absoluciones o los castigos. ¿Tiene que necesariamente ser así con el juicio celestial? ¿O tal vez podamos animarnos a pensar en un tribunal que lo que mide es la relación que se establece entre las partes? Los invito a partir de una premisa: si no hay Juez, no hay juicio. Pero si no hay quien se presente al juicio, tampoco tiene sentido la figura del Juez. De esta manera, dos partes son necesarias para que el vínculo se establezca, y en algún punto, ambas partes son necesarias para crecer a partir de la relación. En este sentido, podríamos afirmar que la Tradición de Israel nos invita a construir a partir del diálogo mientras invalida todo planteo que apunte al inviable monólogo. No es casual que Abraham Joshua Heschel haya defendido toda su vida que así como el hombre necesita de Ds, Ds constantemente está buscando al hombre. El hombre sin Ds se encuentra vacío; Ds sin el hombre pierde relación con el mundo. Sin diálogo, se pierde el sentido y sin vínculo, todos terminan cayendo en un estado alienado del espíritu.
Es por ello que la figura del pacto se hace tan necesaria en estos días. Es por ello que parte de nuestra responsabilidad radica en poder iluminar aquellos textos, midrashim y reflexiones bíblicas y talmúdicas que realzan la idea del pacto y la relación que Ds establece con el pueblo, y el pueblo establece con Ds.
Podríamos comenzar – por ejemplo – con otro de los motivos principales de Rosh haShana: con la coronación de Ds como Rey de la Creación. Es cierto que la figura del Rey denota un espacio que no necesariamente se abre al diálogo, pero no cabe duda que al igual que con el Juez (o más aun), la figura del Rey no tiene sentido alguno sin un reino o sin súbditos. Al comenzar todos los años, y en lugar de invertir nuestras energías en teologías de premios y castigos, nuestra tradición nos invita a tomar un rol comprometido en la coronación de Ds en toda la creación. Porque aun cuando Ds es Rey, somos nosotros los responsables de su misma coronación, de reconocerlo como tal, y de hacerlo partícipe de la vida en estas tierras. Y quizá no sea casual que de acuerdo con la mística judía, la primera y más elevada de las emanaciones divinas (o sefirot) sea llamada “keter” (corona), mientras que la última, pero no menos importante, reciba el nombre de “maljut” (reino), y esté íntimamente ligada con el pueblo de Israel (1). Sin la primera no existiría la segunda, pero sin la segunda no habría posibilidades de concebir la primera.
Ahora bien, decíamos antes que la imagen del Rey y los súbditos no está exenta de problemas teológicos para quienes quieren afirmar el diálogo y el pacto. Es por ello, que en su libro “El pacto viviente,” el Rabino David Hartman presenta dos metáforas que según él se acercan más a lo que el pretende de un vínculo entre partes. Hartman habla de un matrimonio por un lado, y de la relación entre maestro y alumno por el otro. Cada uno de nosotros tendrá más empatía con una de las figuras que con la otra, pero queda claro que ambas dos procuran hacer hincapié no en las utilidades de la relación sino en la gratificación que nos da el vínculo en sí mismo. Nosotros no actuamos de tal o cual manera con nuestra mujer para recibir premio o por temor al castigo, sino porque cuando las dos partes se encuentran en sintonía, lo que se afianza y se refuerza es el diálogo y la relación, la confianza y la intimidad. Y así mismo entre alumno y profesor, quienes en el encuentro propician la construcción compartida de un aprendizaje común. En este sentido es que la normativa judía es la contribución humana a la revelación divina. O en palabras del mismo Hartman:

“Aunque basada en la revelación divina, la Tora se vuelve inseparable del vasto cuerpo de material generado por la interpretación talmúdica. El estudioso talmúdico se convierte, mucho más que el profeta, en el mediador de la Tora; su habilidad intelectual de análisis e interpretación lo elevan a una posición sin precedentes para determinar el contenido de la revelación […] El rol del estudioso rabínico para determinar leyes suplanta el anhelo por la marca autorizada de la revelación. A través de sus métodos ingeniosos de interpretación, los estudiosos de vuelven los maestros del texto.” (2)

Afirmar el pacto nos aleja de la enajenación producto de la completa sumisión, y nos diferencia de aquellos que construyen desde el miedo a los castigos. Afirmar el pacto nos hace socios de la creación que en Rosh haShana venimos a coronar, y nos compromete en aquello que nos corresponde. Porque al pactar, ambas partes devienen en responsables del sostén de la relación; al pactar soberana y libremente nos vincula en un trabajo mancomunado que redunda en el fortalecimiento de aquello que nos une.
A la vera de un nuevo año, reflexionamos sobre los canales sobre los que vamos encaminando nuestras vidas y construyendo nuestras relaciones. Al volvernos en la reflexión de aquello que estructura nuestra experiencia (¿“teshuva”?), creo que ha llegado la hora de que comencemos a pensar en las consecuencias de entender la vida en términos de premios y de castigos, de utilidades y ganancias. En lugar de concebir las relaciones interpersonales que vamos estableciendo día a día como contratos (buena herencia del paradigma capitalista), en estos días de profunda meditación somos llamados a reestablecer lo genuino de un pacto milenario que espera que lo adoptemos como tal. No por la recompensa material, sino por el fortalecimiento del vínculo: un pacto con nosotros mismos, con nuestras familias, nuestras comunidades, nuestras sociedades y así también con el mismo Ds.
Rosh haShana es el comienzo de un año que nos invita al cambio. Rosh haShana es un tiempo en el que particularmente somos llamados. Que más podemos decir, sino esperanzarnos en que al igual que nuestro patriarca Abraham, podamos nosotros contestar: “Hineni, aquí estamos.”

(Nota optativa: Para quien pregunte qué está haciendo Abraham en este artículo, solo baste recordar que en la segunda mañana de Rosh haShana, leemos el vigésimo segundo capítulo del Génesis, en donde Ds llama a Abraham, y Abraham – fiel hijo del pacto – responde.)

(1) A quien le interese profundizar en la relación que se establece entre la corona y el reino en el contexto de la mística judía, vale la pena leer el libro del Rabino Arthur Green llamado “Keter”. (2) David Hartman, “El pacto viviente,” Buenos Aires, 2006, p. 57.

Israel

Jorge Luis Borges (1967)

Un hombre encarcelado y hechizado,
un hombre condenado a ser la serpiente
que guarda un oro infame,
un hombre condenado a ser Shylock
un hombre que se inclina sobre la tierra
y que sabe que estuvo en el Paraíso,
un hombre viejo y ciego que ha de romper
las columnas del templo,
un rostro condenado a ser una máscara,
un hombre que a pesar de los nombres
es Spinoza y el Baal Shem y los cabalistas,
un hombre que es el Libro,
una boca que alaba desde el abismo
la justicia del firmamento,
un procurador o un dentista
que dialogó con Dios en una montaña,
un hombre condenado a ser el escarnio,
la abominación, el judío,
un hombre lapidado, incendiado
y ahogado en cámaras letales,
un hombre que se obstina en ser inmortal
y que ahora ha vuelto a su batalla,
a la violenta luz de la victoria,
hermoso como un león al mediodía.

Un día como hoy...

"Cómo los llevé a Uds. sobre alas de águilas y los traje hacia Mí", Shmot 19:4

Un 11 de Elul, pero de 1950, concluía la Operación "en Alas de Águila".
Éste fue el nombre que se dio de manera oficial a la operación que llevó a los judíos de Yemen a Israel entre 1949 y 1950.
Sin embargo, todos la conocen por el sobrenombre extraído del libro Las mil y una noches...la "alfombra mágica".

La operación:
En respuesta a una situación cada vez más peligrosa, la mayor parte la comunidad judía de Yemen emigró a Israel en secreto entre junio de 1949 y septiembre de 1950 en la Operación Alfombra Mágica. En menor número, la migración fue permitida a continuar realizándose en 1962, cuando una guerra civil puso un abrupto fin a cualquier nuevo éxodo judío. Algunas ricas familias judías que dudaban de las promesas de un futuro mejor en Israel decidieron no abandonar sus propiedades, y un total de unos 300 judíos se mantuvieron en Yemen.
En el curso de la Operación Alfombra Mágica, la inmensa mayoría de los judíos de Yemen - unos 47000 yemenitas, 1500 de Adén, así como 500 de Djibuti y judíos de Eritrea - fueron transportados en avión a Israel. La mayoría de ellos nunca habían visto un avión previamente. Ellos fueron rescatados de sus formas de vida como agricultores y fueron reeducados para afrontar un nuevo modo de vida en un mundo nuevo.

El mes de Elul

Elul es el último mes del año en el calendario judío. En él empezamos a sentir la cercanía de todas las grandes fiestas que tienen lugar en el mes de Tishrei. Sin embargo, para el pueblo de Israel, Elul no es un mes particularmente especial por ser el último del año, sino porque es el tiempo en el cual nos preparamos para recibir a los Iamim Noraim - los días en los cuales somos juzgados por nuestro Creador; días en los que D's revisa todas las acciones que hicimos durante el año que finalizó y nos juzga para el año entrante.
Nuestros Sabios nos enseñan que los cuarenta días que median entre Rosh Jódesh Elul (el comienzo del mes) y el día de Iom Kipur, son días de complacencia, pues en ellos D's escucha los rezos de Su pueblo Israel.
Esto no significa que el resto del año D's no acepta nuestro arrepentimiento. A pesar de que durante todo el año D's escucha los rezos del pueblo de Israel y acepta el arrepentimiento sincero y verdadero de Sus hijos, estos días son especiales y más propicios para lograr un acercamiento a Él, pues son días en los cuales la misericordia Divina tiene una influencia especial sobre toda la creación.
Esto lo aprendemos de la misma Torá. Después de que los hijos de Israel recibieron la Torá en el Monte Sinai, Moshé subió a la montaña para recibir las tablas de piedra que contenían los Diez Mandamientos. Cuarenta días más tarde el pueblo de Israel comenzó a preocuparse, pues ellos no sabían qué había sucedido con Moshé Rabenu, que aún no había descendido de la montaña. Es por éso que decidieron hacer un becerro de oro para prosternarse delante de él, y cuando Moshé bajo de la montaña con las tablas de piedra y vio aquel siniestro espectáculo, decidió romper las tablas como respuesta al pecado que había cometido el pueblo. El pueblo de Israel corría un serio peligro: toda su continuidad dependía del perdón Divino. Finalmente, el primer día del mes de Elul de ese año (-1313 de la cuenta común; 2448 de la creación), Moshé Rabenu decidió subir nuevamente a la montaña para pedir misericordia por el pueblo y suplicarle a D's el perdón para ellos. Esta vez, Moshé también permaneció allí durante cuarenta días y finalmente logró cumplir con éxito su objetivo: el pueblo de Israel había sido perdonado. El día diez de Tishrei, Moshé descendió del Monte Sinai con las segundas tablas de piedra que contenían nuevamente los Diez Mandamientos, y le dijo al pueblo de Israel que D's los había perdonado.
Desde aquel año, los cuarenta días que comienzan en Rosh Jódesh Elul y finalizan el diez de Tishrei, fueron consagrados para el arrepentimiento en cada generación, y también el día diez de Tishrei fue consagrado como un día especial, en el cual D's perdona a su pueblo - el día de Iom Kipur.

(Material de la Central Pedagogica de Nativ, Centro de Educacion de Montevideo)

El relojero...

"Se cuenta que una vez, en una aldea alejada del mundanal ruido, murió el único relojero, que allí había. Uno tras otro, los relojes de todos los aldeanos empezaron a funcionar mal y terminaron por detenerse. Uno tras otro, los pobladores dejaron de dar cuerda a sus relojes. Todos excepto un solo hombre que, aunque sabía que su reloj sin duda marchaba mal, siguió dándole cuerda todos los días. Años más tarde, llegó por fin a la aldea otro relojero: mas no pudo reparar ninguno de los relojes detenidos, pues sus sutiles mecanismos se habían oxidado. Ninguno, salvo el del hombre que, diligentemente, había dado cuerda a su reloj, día tras día.
Esto mismo pasa con la oración. Debemos seguir orando, aún cuando no siempre tengamos la sensación de que nos concentramos realmente en nuestra plegaria, pues el sutil mecanismo del espíritu humano también se derrumba con facilidad.
El judaísmo enseña que, naturalmente, es preferible que siempre podamos orar con la concentración y la participación necesarias. Pero si una u otra estuvieran ausentes, debemos, no obstante, seguir orando, pues esa es la mejor manera de que nos conservemos verdaderamente humanos."

Extraído del Sidur, Ritual de Oraciones

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